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Ingeniero en Industrias Alimentarias de la Universidad Nacional Agraria La Molina, pero que se dedica a un montón de cosas, como escribir en sus ratos libres. Gusta de política, economía, fútbol, música, entre otros. Hobby principal: investigación histórica, principalmente a la Guerra con Chile, aunque también investiga sobre el desarrollo de las empresas peruanas en la actualidad. Es coautor del libro "La Última Resistencia. La batalla en el Morro Solar de Chorrillos el 13 de enero de 1881". Si desean adquirirlo, escribir al e-mail elinaresm@hotmail.com

martes, 3 de septiembre de 2013

Un vuelo que inquieta

Quienes tienen deudas en dólares padecen hoy el impacto de su cotización a niveles que nadie esperaba hace tres meses. Y la morosidad crece peligrosamente. Una nueva alerta para el ministro Castilla

La súbita devaluación del sol frente al dólar, que llegó a S/. 2.84 el martes 20 pasado, no deja de causar sobresaltos a muchas familias peruanas, dado que la divisa norteamericana se cotizaba en el verano a S/. 2.50, tanto que el ex candidato presidencial Pedro Pablo Kuczynski se aventuró a pronosticar que el tipo de cambio se desplomaría a S/. 2.30 hacia el final de dicha estación. Sin embargo, al cierre de esta edición, el reconocido profesor de la Universidad del Pacífico, Bruno Seminario, acaba de recomendar al Banco Central de Reserva (BCR) que deje de luchar contra esta alza cambiaria, que lo mejor que podría suceder “es que se situé a S/. 3. Y cuanto más rápido, mejor”.

Así las cosas, mientras que los exportadores celebran porque reciben más soles por sus ventas, la otra cara de la moneda la representan muchos peruanos de a pie -que reciben sus sueldos en soles- y se encuentran ‘fritos’ porque en el 2012, cuando el dólar estaba bajando, pactaron sus préstamos de consumo e hipotecario en dicha moneda para adquirir una serie de bienes y artefactos (televisores, refrigeradoras, muebles, entre otros), autos y departamentos. En este frenesí de endeudamiento, el crédito de consumo en dólares creció a 17%, según reporta la Superintendencia de Banca, Seguros y AFPs-SBS (febrero 2012 vs febrero 2013).

Más de medio millón de familias (562,358 deudores) se embarcaron en estas deudas y ahora se verán la vida a cuadritos porque, sin que su sueldo ascienda, tendrán que afrontar ante los bancos unas cuotas mensuales que se han elevado más de 13%, pues el tipo de cambio se ha elevado de S/. 2.50 hasta llegar a bordear S/. 2.84.  

LOS BOMBEROS DEL BCR. Este tsunami cambiario tiene su epicentro en Washington DC (EEUU), concretamente en el Capitolio, cuando Ben Shalom Bernanke, el presidente de la Reserva Federal – FED (el BCR norteamericano), anunció que reduciría el ritmo de compras de bonos (bonos del tesoro o T-Bonds) en mayo, movida que venía utilizando al ritmo de US$85,000 millones mensuales. De acuerdo a una encuesta realizada por Bloomberg (26/08/13) el 65% cree que la primera reducción se realizará el 19 de septiembre, luego de la reunión de la Fed del 17 de septiembre.

Dicho de otra manera, la FED anunció a los agentes económicos que se apresta a clausurar la “maquinita” de emisión de billetes, que desde la crisis del 2008 (caída del Lehman Brothers en septiembre), funcionó a toda máquina para tratar de reactivar la debilitada economía de EEUU, inyectando masivamente dólares a los bancos y a la vez, bajando la tasa interbancaria a 0% (cero por ciento) para evitar que las familias norteamericanas pierdan la tradicional costumbre del ‘shopping’ semanal.

Ante esta grave declaración de Bernanke, las monedas en el mundo empezaron a desplomarse: la rupia (India) 16%, la rupia (Indonesia) 15%, la lira (Turquía) 12%, el real (Brasil) 20%, el peso (México) 3%, el peso (Chile) 7%, el peso (Colombia) 9%, el peso (Argentina) 14% y el sol (Perú) 13%.

Ante gigantesca ola mundial, es poco lo que puede hacer el instituto emisor. En los últimos 57 días, cual Quijote luchando contra los molinos de viento, ha vendido cerca de US$3,000 millones de las Reservas Internacionales y han colocado en la banca US$1,591 millones en Certificados de Depósitos Reajustables al tipo de cambio (CDR). Es decir, el BCR ha retirado S/. 13,000 millones de liquidez (vendiendo dólares y CDR) para evitar que los agentes financieros  sigan avivando el fuego especulativo del alza del tipo de cambio.

Paralelamente, para evitar que este masivo retiro de soles desacelere bruscamente la colocación de créditos, el BCR ha dispuesto que el encaje en soles (el porcentaje que el BCR inmoviliza en los bancos de los ahorros) disminuya de 30% a 20%.

Sin embargo, los agentes financieros más avispados han reaccionado de inmediato y han preparado su tabla para correr la ola cambiaria. Según la Asociación de Bancos (ASBANC), los depósitos bancarios en dólares ha repuntan en US$2,635 millones en los últimos dos meses.

Así, ante la estabilización de la economía de EEUU (3.5% de crecimiento del PBI) y que Europa parece que va a rebotar -tras haber tocado fondo-, los capitales empiezan a regresar a los EEUU, provocando la venta de activos en los países emergentes, según señala el profesor Seminario.

LA BANCA TIEMBLA. Según el exsuperintendente de la SBS, Juan José Marthans, la cartera pesada y castigada de la banca, que son los créditos incobrables, suman a estas alturas nada menos que S/. 1,165 millones (US$432 millones) en el primer semestre de este año, un alarmante aumento del 33% con respecto al primer semestre del 2012.

En el boletín de la SBS, también se aprecia que la morosidad (los clientes que no pagan) en algunos bancos y en algunos tipos de crédito han alcanzado límites peligrosos. Ciertamente, el promedio de morosidad durante el gobierno de Ollanta Humala sólo ha crecido de 1.5% a 2.1%, pero estos índices suelen esconder prácticas contables muy ingeniosas. No obstante, las cifras ya vienen revelando la desaceleración de la economía y de la falta de rigurosidad en los bancos al “regalar” tarjetas de crédito a diestra y siniestra.

En el Scotiabank, la morosidad de tarjetas de crédito a medianas empresas alcanza el 17.63%, y en Crediscotia, la morosidad de tarjetas de crédito a microempresas llega a 38.99%. El HSBC en préstamos a medianas empresas la morosidad alcanza 13.88%. El Banco Azteca no se queda a la cola, su nivel de morosidad en préstamos de consumo es de 9.89%. Toda una colección de perlas. Financiera Uno –que opera la conocida tarjeta Oh! de las tiendas Oechsle- tiene una morosidad 20.18% en tarjetas de crédito y Mitsui Auto Finance –conocida por sus créditos automotores- tiene una morosidad en arrendamiento financiero (leasing) de 42.95% a pequeñas empresas, 32.63% a microempresas y 25.55% a medianas empresas.

Las cajas municipales no se quedan atrás: la Caja del Santa tiene una morosidad de 37.07% en préstamos a medianas empresas, en Caja Piura es de 14.54% en créditos hipotecarios y la Caja Paita tiene una morosidad de 13.04% en créditos a microempresas.


Como se puede apreciar, el Superintendente de Banca, Seguros y AFPs, Daniel Schydlowsky, el presidente del BCR, Julio Velarde, y sobretodo el ministro de Economía, Luis Castilla, tendrán que hilar muy fino para evitar las sorpresas del pasado.

Revista Correo Semanal del 29 de agosto

domingo, 1 de septiembre de 2013

Una Fiesta a Medias

Según el BID, sólo un 48.9% de peruanos pertenece a la clase media consolidada, el consumo es su divisa

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) establece que la clase media en el Perú supera el 70%, pero connotados economistas analizan una cifra que podría pecar de triunfalista

Según Fidel Jaramillo, representante de la oficina del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el Perú, el estudio “Clase Media en el Perú: Cuantificación y Evolución Reciente 2005-2011” revela que esta se ha duplicado, no sólo en su universo sino también en el flujo de sus ingresos. El análisis revela que la clase media consolidada (CMC), que representaba el 25.9% de la población el año 2005, se elevó hasta situarse en el 48.9% en el 2011. En este documento también se consigna otro segmento de la población inmediatamente menor a la clase media, a la que se le denomina como clase media emergente (CME), la misma que se encuentra en una situación de vulnerabilidad y muy cercana a la línea de pobreza. “Cualquier choque adverso, como menor crecimiento económico o como un problema de enfermedad o vejez, etc haría que esta clase vuelva a una situación anterior (de pobreza)”, admitió Jaramillo. Así, esta CME, cuyo nivel, que era de 24.8% en el 2005, disminuyó hasta el 21.2% en el 2011.

De este modo y sumando la CMC a esta CME, el BID obtiene que un 70.1% de la población peruana como clase media. Las cifras en que basa este estudio llegan a fines del 2011. Así, en el Perú las familias de la CMC, constan de cuatro integrantes y registran ingresos mensuales en un rango entre S/. 1,660 y S/. 9,785, mientras que las familias de la CME se sitúan en un rango de ingresos que va entre S/. 1,088 a S/. 1,659 soles. Como se sabe, la línea de pobreza -según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI)- se encuentra por debajo de los S/. 1,088, y la línea de riqueza, por encima de los S/. 9,785. La fuente que ha utilizado este estudio son los datos de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) que anualmente elabora el INEI.

Si bien este estudio del BID está enfocado en la clase media tiene como marco la importante reducción de la pobreza en este período, que bajó de 48.7% a 27.8%. El jefe del INEI, Alejandro Vílchez De los Ríos, ha expresado que en el 2012 la pobreza se redujo a 25.8%. Otro dato significativo de este mismo período es que el sector de los llamados ‘ricos’ experimentó un crecimiento de 0.6% a 2.1%.

LOS POBRES TAMBIÉN COBRAN. Para el venezolano Omar Zambrano, economista del BID en el Perú, la expansión de la clase media en los últimos años obedece a la reducción de la pobreza. Es decir, un 25% - uno de cada cuatro peruanos- ha cruzado la línea de pobreza hacia la clase media, gracias a las políticas públicas que han garantizado estabilidad macroeconómica, apertura comercial y aumento de inversiones y empleos. Tanto que “el Perú está liderando la región en el tema de generación de clase media”, opina Zambrano.

Sin embargo, Elmer Cuba, socio director de Macroconsult, discrepa de estas conclusiones del estudio del BID indicando que “Los economistas sabemos más de la pobreza que de la clase media” porque “hay un problema en la definición de la clase media”. “Todos están de acuerdo en cual es el porcentaje de pobres en el Perú, pero no en cuantos son los peruanos de clase media”, porque esto depende de cuantos componentes se pueden evaluar para determinar su tamaño. “Por ejemplo, de un tamaño de la Población Económicamente Activa de 16 millones, sólo 4 millones están afiliados a las AFPs. Entonces la clase media es de tan sólo 25% según este parámetro”, explica Cuba. Los economistas, según este experto, pueden debatir de cual es el tamaño de la clase media, pero no todos van a coincidir en que tanto esta ha aumentado o si se ha duplicado.

Para Gustavo Yamada, decano de la Facultad de Economía de la Universidad del Pacífico, la clase media peruana se sitúa entre el 20% y 25% de la población, porque el porcentaje de familias que tiene lavadora es de 20% y se asume que una familia de clase media, por lo menos debe tener una lavadora porque su tiempo vale más en el mercado laboral. “Sin duda, la clase media ha aumentado muchísimo, como el porcentaje de familias con lavadoras ha aumentado de 10% a 20%”. Yamada coincide con Cuba en que los académicos suelen discrepar en la forma fina de la medición porque en el mundo no hay una definición consensuada sobre como medir a la clase media.

RIZANDO EL RIZO DEL BID. Así las cosas, el enfoque usado por el BID es bastante simple, porque concluye en definir como clase media aquellas familias que no son pobres ni ricas a partir de su flujo de ingreso. “No se trata solamente de cruzar la línea de pobreza, sino que hay un porcentaje de familias que si bien, ya no son pobres (porque ganan más de S/. 1,088 mensuales) si se consideran pobres”. El economista de Macroconsult arguye que no basta la definición monetaria, porque bajo este método una familia de clase media puede tener hijos que no leen y que no tienen ningún futuro laboral. “¿Puede considerarse alguien de pertenecer a la clase media sin contar con jubilación, seguro médico o vacaciones?”, se preguntó Cuba.
Por otro lado, Yamada señala que lo más importante es la educación. “Con 87% de niños que no pueden resolver problemas de matemáticas básicas ¿qué probabilidad hay de que tus hijos puedan mantenerse en la clase media, puedan progresar más o volver a caer en una situación de inseguridad?”, agregó.
Todo ello establece que la gran tarea pendiente del gobierno debe enfocarse en educación y reformas laborales para sostener el crecimiento de la clase media.

CLASES Y HOGARES

·         De acuerdo a la Encuesta Nacional de Hogares, a diciembre de 2012, el 90.3% de los hogares peruanos cuentan con alumbrado eléctrico, el 83.2% con agua potable y el ingreso promedio mensual de los trabajadores del área urbana fue de S/. 1,341.

·         En el 2011, el 29.8% de los hogares a  nivel nacional contaba con telefonía fija, el 75.2% con telefonía celular y sólo el 16.4% con acceso a internet.

EL GINI ES EL LIMITE

·         Tal como se conoce, el Coeficiente de Desigualdad de Ingresos (conocido como GINI) mide la desigualdad de los ingresos dentro de un país con valores que van de cero a uno, en donde cero corresponde a una perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y el uno a una perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos, y los demás, ninguno). Se trata de un ratio que permite determinar el aumento de la clase media y la disminución de la pobreza.


·         El INEI mide el coeficiente GINI y se revela que la desigualdad nacional ha disminuido desde el año 2007, cuando era de 0.5, llegando el año 2012 a 0.45. En la costa el GINI es de sólo 0.41, mientras que en la sierra es de 0.48 y en la selva de 0.46, por lo que en la costa hay menos pobres y más clase media. Sin embargo, el economista Bruno Seminario considera que esta medición, en el Perú, se encuentra distorsionada por Los ingresos de la actividad minera. 

  Publicado en la revista Correo Semanal el 20 de junio del 2013