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Ingeniero en Industrias Alimentarias de la Universidad Nacional Agraria La Molina, pero que se dedica a un montón de cosas, como escribir en sus ratos libres. Gusta de política, economía, fútbol, música, entre otros. Hobby principal: investigación histórica, principalmente a la Guerra con Chile, aunque también investiga sobre el desarrollo de las empresas peruanas en la actualidad. Es coautor del libro "La Última Resistencia. La batalla en el Morro Solar de Chorrillos el 13 de enero de 1881". Si desean adquirirlo, escribir al e-mail elinaresm@hotmail.com

martes, 31 de diciembre de 2013

Billetes peruanos en 1882

No es mucho lo que se ha escrito de los bancos peruanos en el siglo XIX. La mejor obra sobre este tema es “Historia de los bancos en el Perú” de Carlos Camprubí Alcázar, pero sólo abarca el período 1860-1879, durante el cual los bancos privados emitieron sus propios billetes, los cuales hoy son apetecidos por los coleccionistas. No sabemos exactamente que pasó con los bancos durante la guerra con Chile. De los ocho bancos en Lima (incluyendo dos hipotecarios) y cinco bancos en provincia que existían antes de la guerra, solo sobrevivieron tres en Lima, además de uno que se fundó en plena ocupación chilena de Lima (1881): el Banco Comercial. Además de los libros de la historia del BCP, el único estudio del siglo XX que he visto sobre el desarrollo de los bancos peruanos después de 1881 es “Banqueros en conflicto: estructura financiera y economía peruana: 1884-1930” de Alfonso Quiroz Norris, pero sólo se enfoca en dos bancos: del Callao y de Londres, México y Sudamérica. Este año fue publicado el libro “El Banco de Arequipa 1871-1882” de César Corrales López –un especialista en billetes peruanos-, que es el primero que se hace sobre un banco de provincia del siglo XIX, llenando una parte de ese gran vacío que falta cubrir. Un libro que sirve para el estudio de los bancos, aunque es especifico sobre billetes, es “El billete en el Perú” de Eduardo Dargent Chamot.

De acuerdo a Camprubí, en junio de 1880 los accionistas del Banco del Perú aprueban la liquidación del banco y a fines de 1880 los bancos de la Providencia y Nacional avisaron que devolverían los depósitos mientras el Banco Garantizador traslada sus bienes a la embajada de Estados Unidos.(1) Es necesario completar esta información.

En la imagen a continuación, se pueden apreciar certificados de acciones de los bancos de La Providencia y Nacional respectivamente, demostrando que hubo transacciones de las acciones de estos bancos hasta 1882 por lo menos, cuando debieron dejar de operar.

Certificados de acciones de los bancos La Providencia (izquierda) y Nacional (derecha)

A inicios de 1879 circulaban billetes de los bancos del Perú, de Lima (en liquidación), Nacional y Providencia y de la Compañía de Obras Públicas –de Henry Meiggs- garantizados por el Estado, pero la Ley del 27 de enero de ese año, dispuso su canje por nuevos billetes,(2) que fueron emitidos por la Junta Administradora y de Vigilancia de la Emisión Fiscal, llamados en su época como billetes de emisión fiscal y que en la actualidad los coleccionistas llaman billetes de la “República del Perú”.  El canje no se terminó por las dificultades económicas de la guerra –se efectúo un canje de una pequeña cantidad-  y las emisiones de todos estos billetes circularon juntos esos años.

Billetes de 2 soles del Banco Nacional, 4 soles del Banco del Perú y 5 soles de la Compañía de Obras Públicas

Por decreto del 23 de marzo de 1880, se crea la nueva unidad monetaria, el Inca de oro,(3) del cual se llegaron a emitir billetes por el decreto del 18 de octubre de 1880.(4) La existencia de dos unidades monetarias en billetes en circulación en 1881 agravó la crisis económica peruana, complicándose más con la circulación de billetes de pesos chilenos.

El general Pedro Lagos, jefe chileno de la ocupación de Lima, ordenó en abril de 1881, que se acepten los billetes de pesos chileno con un tipo de cambio de S/. 10 por peso,(5) porque muchos chilenos en Perú recibían su sueldo en pesos y está moneda no era aceptada en el interior del país. Ante esta situación, un decreto chileno ordenó que los billetes de pesos chilenos se acepten como medio de pago en la aduana del Callao.(6)

Billetes de emisión fiscal de 2, 5 y 20 soles

La división entre los políticos peruanos en plena guerra agudizaba la crisis del billete. Mientras Nicolás de Piérola instauraba su sede de gobierno en Ayacucho, un grupo de opositores civilistas y pradistas, con anuencia de los chilenos, establecía un gobierno paralelo en Magdalena (Lima) con Francisco García Calderón -quien era presidente del Banco de La Providencia y director de la Compañía de Obras Públicas- como presidente. El gobierno de García Calderón emitió nuevos billetes de soles, de los que una parte usó para canjearlos por incas y de esta manera, sacar esta moneda del mercado. De esta forma, en ese tormentoso año de 1881, mientras los billetes de incas no eran aceptados en Lima, si eran recibidos en Arequipa, Jauja y el resto del país en donde Piérola conservaba su autoridad.

Además de los billetes de soles, incas y pesos chilenos, aún circulaban los billetes de soles de los bancos privados cuya emisión era anterior a la guerra. Una crónica del Callao publicada en el diario chileno La Situación de Lima (03/03/1882), decía que los soles peruanos no eran admitidos por el comercio por estar sucios y deteriorados y que no había donde cambiarlos.

“¿Se piensa hasta donde nos llevaría este sistema de no admisión de los billetes peruanos, por el malicioso motivo de no estar nuevos o limpios? Quien sufre i se perjudica es la clase pobre”, señalaba la crónica.(7)

Al día siguiente, el mismo diario publicaba que la nota anterior fue aplaudida por el “comercio entero” y “que un considerable número de comerciantes va a dirigir en pocos días mas una representación al señor Jeneral en Jefe del Ejército,(8) pidiéndole tenga a bien poner coto al abuso que están cometiendo los bancos al negarse a recibir los billetes viejos que ellos tienen en circulación i por los cuales no ofrecen garantías de ninguna clase”. A continuación, el diario publicó una carta firmada bajo el seudónimo de “un extranjero”, en donde no culpaba a los gobiernos de Pardo, Prado y Piérola de la crisis de los billetes, sino a los mismos bancos:

Llegaba una persona a cualquier banco i pedía el cambio de una suma de billetes por oro i la contestación era infalible:
-          No tenemos oro.
Todo lo que se alegase era inútil, aunque la persona pidiese una suma insignificante para gastarlo a bordo del vapor, si estaba próximo a emprender viaje. El viajero se veía precisado a tomar soles de plata i dirigirse a los cambistas pagando un precio por el oro.

Lo contrario de esto sucedía si se pedía plata. El banco alegaba no tener soles i obligaba a llevar oro, siendo el resultado el tener que acudir al cambista dando oro por plata i pagando siempre un premio.

Los cambistas que hacían este negocio eran todos ajentes de los bancos.

… Una cosa parecida es lo que sucede hoi con los billetes rotos. Los bancos no lo reciben, pero hai especuladores que lo cambian al 3, 4 i 5 p % de descuento ¿Volverán estos billetes a los bancos? Es lo que importa averiguar”.(9)  

Estas noticias sin duda alguna influyeron en las medidas que después adoptaron los bancos. El 8 de marzo, el diario La Situación publicó que los gerentes de los bancos establecidos en Lima se reunieron para “acordar la manera de recojer los billetes deteriorados”. Los bancos Nacional, Garantizador y de La Providencia cambiarían sus propios billetes, mientras los bancos de Lima, del Perú, del Comercio, de Londres, México y Sudamérica, la Compañía de Obras Públicas y la Sociedad Mercantil, cambiarían los billetes inservibles de la emisión fiscal.(10)

De esta manera, vemos que los por lo menos tres bancos emisores de billetes operaban regularmente en Lima en 1882, en plena ocupación chilena, sin conocer el momento exacto en que se liquidaron, tal vez en el mismo año o después, pero para 1885 ninguno de estos existía.

NOTAS

(1)    Camprubí Alcázar, Carlos. 1957. Historia de los Bancos en el Perú, p. 412.
(5)    Periódico La Actualidad, 10 de mayo de 1881. Correspondencia de la Estrella de Panamá.
(6)    La Actualidad, 20 de mayo de 1881. Editorial: Medida acertada
(7)    La Situación, 3 de marzo de 1882. Callao: correspondencia de Tirabeque
(8)    Obvio que al contralmirante chileno Patricio Lynch
(9)    La Situación, 4 de marzo de 1882. Crónica: la cuestión soles rotos
(10) La Situación, 8 de marzo de 1882. La cuestión de los billetes rotos







lunes, 30 de diciembre de 2013

Dragón Voraz

La ley que ha dado luz verde a la modernización de la refinería de Talara ha dejado muchos vivos, algunos muertos y bastantes heridos. Entre los vivos se cuentan a los posibles contratistas y supervisores del proyecto, además de los bancos que financiarán esta gigantesca obra de US$3.514 millones. Todo apunta a que no habrá una licitación, sino se contratará directamente a la constructora española Técnicas Reunidas (TR), que realizó los estudios de ingeniería y diseño. Entre los 'muertos' de la ley está la participación de Petroperú en el Gasoducto del Sur y el Polo Petroquímico, porque la norma no establece nada sobre esos proyectos.

Y entre los heridos se encuentran los trabajadores de Petroperú debido a la posible privatización de la empresa, dado que el artículo 3 autoriza a la empresa estatal a la venta o emisión de acciones para que sean colocadas en bolsa hasta el 49% del capital social. Y mediante disposición complementaria de la misma norma se prevé que un paquete del 5% de las acciones sea ofertado a través de un programa de participación ciudadana. Es decir, el público peruano podrá tener el 5% de acciones de Petroperú e inversionistas corporativos -o uno solo-, el 44%.

Evin Querebalú Román, presidente de la Coalición de Sindicatos de Petroperú, ha señalado que con esta ley se quiere quebrar a Petroperú para dejarla fuera del negocio de la explotación de lotes petroleros. Los congresistas Manuel Dammert, Verónika Mendoza y el resto de la bancada de Acción Popular junto con Carmela Sifuentes, presidenta de la CGTP, han iniciado una campaña ciudadana para recolectar 60 mil firmas que apoyen una iniciativa legislativa que presentarán en abril para derogar la 'privatización' del 49% de Petroperú y recuperar la autonomía del directorio, pues antes podían ser removidos por una falta grave, y ahora por la voluntad de los titulares del MEM y del MEF.


CHINITOS SÍ, ‘QUELEL’
Para el expresidente de Petroperú, César Gutiérrez, tal como está el esquema de venta de acciones de Petroperú, sólo una empresa china podrá comprarlo. “A ninguna empresa de occidente le gusta meter mucha plata en una empresa que implica grandes riesgos como Petroperú, sin tener su control, por lo que es seguro que no se interesarán en el 44%”, EXPRESA Gutiérrez, apuntando que ese 44% lo podría adquirir la gigantesca petrolera estatal China National Petroleum Corporation (CNPC), presente en el país.

CNPC opera en Perú desde 1993, a través de su subsidiaria, Sapet, que se encuentra operando los lotes VI y VII en Piura y cuenta con una participación del 45% en el lote 1AB (Loreto) y en el lote 8 (Amazonas), ambos operados por la argentina Pluspetrol. Sapet también se encuentra explorando los lotes 111 y 113 en el departamento de Ucayali.
El mes pasado, CNPC hizo la compra del año en Perú. Su subsidiaria Petrochina compró los activos de Petrobras en Perú -que generaron US$600 millones en ingresos con utilidad neta de US$102 millones- por  US$2,600 millones, en una clara demostración de que desea continuar aumentando su presencia. Estos activos están conformados por el lote X en Talara (en explotación), el lote 58 (en exploración, sin reservas probadas de gas) y el 46.16% del lote 57 (en exploración, con 0.6 trillones de pies cúbicos de gas en reservas probadas).

Pero cables recientes señalan que en China no sólo se cuecen ‘chaufas’, sino también habas. El expresidente del directorio de PetroChina (2007-2013), Jiang Jiemin, se encuentra en un proceso de investigación, ya que sus compras de empresas en el exterior por US$16,000 millones han tenido dudosa rentabilidad, tanto que la empresa ha tenido que soportar una verdadera catástrofe bursátil, al haber perdido la acción el 80% de su valor, una pérdida gigantesca que bordea los US$768,000 millones en bolsa (Bloomberg 05/09/13).

EL DESENLACE DE TOROMOCHO
Las inversiones chinas no sólo hacen noticias en Perú por sus inversiones en hidrocarburos, sino también en minería. El pasado martes 10, el presidente Ollanta Humala encabezó la ceremonia de inicio de operaciones de la mina Toromocho de la minera china estatal Chinalco, tras inversión de US$3,500 millones.

Inicialmente está prevista una producción de 150 mil toneladas de cobre por año, para luego llegar a 275 mil toneladas, pero en una próxima ampliación (2016), invirtiendo US$1,320 millones, llegará a 300 mil toneladas, aunque primero deben superar la oposición a la mudanza de 300 familias de Morococha al nuevo pueblo construido por la minera en Carhuacoto – a 20 Km de distancia- porque la ampliación del tajo abierto de la mina abarcará el antiguo pueblo.

Como se recuerda, el primer ingreso de capitales chinos a nuestras fronteras se dio con el proceso de privatización, en diciembre del 1992, cuando la empresa Shougang adquirió la empresa Hierro Perú, que explota los yacimientos de hierro de San Juan de Marcona mediante un pago de US$120 millones, dejando con los crespos hechos a la empresa suiza representada por Pedro Pablo Kuczynski (PPK). Ciertamente, la política laboral de esta empresa ha causado cierto desasosiego en la clase trabajadora.

Otro caso bastante sonado es la ucase que dictó el Ministerio de Comercio Exterior de China parta aprobar la fusión (US$30 mil millones) de sus proveedoras, las mineras Glencore y Xstrata (07/05/13), que las obliga a vender el proyecto Las Bambas a una empresa que cuente con el visto bueno del gobierno chino. Por ahora se han interesado las mineras chinas Chinalco y Citic Resources.

La empresa Glencore Xstasta estaría pidiendo US$5,000 millones por Las Bambas, que es el mayor proyecto minero en la historia de Perú, donde se estima una inversión que alcanzará los US$5,200 millones para desarrollar una mina y construir un ducto que transporte los concentrados de mineral desde Las Bambas hasta Tintaya (Cusco), donde finalmente, será procesado para trasladar el cobre (tren) hasta el puerto de Matarani. Estaba programado que Las Bambas debía iniciar su operación a fines del 2014, para producir 400 mil toneladas de cobre por año, sin embargo, esta decisión del gobierno chino, que no tuvo respuesta del gobierno peruano, nos ha dejado por ahora, con las manos cruzadas.

MAREA ROJA
Otra adquisición que ha causado sensación ha sido la compra por US$790 millones de la segunda empresa pesquera peruana, Copeinca –de propiedad de la familia Dyer-, por parte de la empresa China Fishery Group (CFG), subsidiaria de la pesquera china Pacific Andes, controlada por la familia Ng de Hong Kong. CFG ingresó al mar peruano en el 2006 con el hambre insaciable de un tiburón. Primero compró la empresa Procesadora del Carmen SA por US$5.2 millones y a los siete meses adquirió la pesquera Alexandra, pagando US$103.6 millones. Todo indicaba que el escualo se quedaría momentáneamente tranquilo, sin embargo, dio un verdadero coletazo al plantear en la Bolsa de Oslo (Noruega), donde cotizaba Copeinca, una adquisición hostil de la mayoría de acciones, planteando un valor global de US$558 millones, sin embargo, los Dyer inicialmente quisieron plantear combate, pero el tiburón chino, ante esta defensa, ofreció un incremento de 41% adicional y se los tragó de un mordisco.


La empresa china CFG, cuyo mandamás es el peruano José Miguel Tirado Melgar, ha adquirido nada menos que 36 empresas pesqueras peruanas, invirtiendo en total la suma de US$1,050 millones y exhibe por ahora, en su poder, 12 plantas de harina de pescado (anchoveta), 60 embarcaciones y exhibe la mayor cuota de pesca de anchoveta (17%), superando incluso al grupo Brescia (Tasa). Chinos de risa.

Publicado en Correo Semanal 26/12/13