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Ingeniero en Industrias Alimentarias de la Universidad Nacional Agraria La Molina, pero que se dedica a un montón de cosas, como escribir en sus ratos libres. Gusta de política, economía, fútbol, música, entre otros. Hobby principal: investigación histórica, principalmente a la Guerra con Chile, aunque también investiga sobre el desarrollo de las empresas peruanas en la actualidad. Es coautor del libro "La Última Resistencia. La batalla en el Morro Solar de Chorrillos el 13 de enero de 1881". Si desean adquirirlo, escribir al e-mail elinaresm@hotmail.com

jueves, 28 de agosto de 2014

Los combates de Antofagasta de 1879

Uno de los logros menos recordados de la campaña del Huáscar durante la guerra con Chile fue cuando combatió contra los fuertes de Antofagasta, puerto boliviano que, tras la ocupación chilena, fue artillado.

El puerto de Antofagasta tenía 6,000 habitantes el año de 1879, el doble que el puerto peruano de Arica. Contaba con una vía férrea privada hacia una salitrera y cinco máquinas condensadoras con las que se abastecía de agua a la población y al ejército chileno. Estaba comunicada por cable submarino con Valparaíso, al sur, y por telégrafo con el puerto Mejillones de Bolivia, por el norte.

La primera vez que el Huáscar se enfrentó a los fuertes de Antofagasta fue el lunes 26 de mayo. Aquel día Miguel Grau, que aún tenía el grado de capitán de navío, ordenó abrir fuego sobre las máquinas condensadoras y los chilenos le respondieron con los cañones de los fuertes, los del ejército y los de la cañonera Covadonga, que estaba en la poza de la bahía, detrás de los buques neutrales. El Huáscar hizo 16 tiros con sus cañones de 300 libras y ocho con los de 40, mientras que los chilenos ejecutaron 145 tiros; pero ambos bandos no se hicieron daño alguno. Grau ordenó parar el fuego para no lastimar “a los intereses neutrales y a los pobladores indefensos”, aunque al día siguiente el Huáscar cortó el cable submarino sin ser molestado por los fuertes.

La mañana del jueves 28 de agosto de 1879, a las 11 de la mañana, el vigía de Antofagasta avistó nuevamente al Huáscar. Antofagasta era defendido por tres fuertes, ubicados al norte, centro y sur del puerto, además que los buques de guerra Abtao y Magallanes estaban anclados en la poza de la bahía, y los transportes chilenos Limarí y Paquete de Maule se protegieron detrás de buques neutrales. Hasta ese entonces, los buques de guerra chilenos habían evitado enfrentarse a los fuertes de Arica, pero el Huáscar ya había hecho frente a los fuertes de Antofagasta y el 20 de julio estuvo frente a los fuertes del puerto de Caldera sin que los artilleros chilenos se hubieran atrevido a hacerle un solo disparo.

A la 1:15 pm. de aquel día, a una distancia de cuatro mil metros, el Abtao abrió fuego sobre el Huáscar, que fue continuado por el Magallanes y los fuertes de Antofagasta. Después de que los chilenos hicieron 35 tiros, recién el Huáscar contestó con sus disparos a la 1:50 am. y el combate duró hasta las 4:51 pm., ejecutando el Huáscar los últimos cuatro disparos. Durante el combate, el Abtao hizo 42 tiros con sus cañones de 150 libras; la Magallanes hizo siete tiros con su cañón de 115 libras y 12 con el de 64 libras; las baterías de tierra hicieron un tiro de 300 libras y 38 de 150 libras; el ejército chileno hizo siete tiros de campaña Krupp, mientras que el Huáscar realizó solo 28 tiros: 26 con los cañones de 300 libras y dos con los de 40.

ANTOFAGASTA

LYNCH ROGÓ…

En este combate, el fuerte Bellavista, ubicado al norte del puerto, estaba al mando del comandante José Velásquez, quien cuatro años después fue jefe de la división chilena que ocupó Arequipa. Hasta ahí llegó el jefe del Ejército de Chile, general Erasmo Escala, acompañado por el entonces capitán de navío Patricio Lynch, quien luego fue el jefe chileno durante la ocupación de Lima. Según el militar austral Belisario Villagrán, Lynch rogó que le dieran el honor de hacer el primer disparo del cañón de 300 libras del fuerte, “para acordarse de sus buenos tiempos”. En ese primer disparo, el cañón saltó de su cureña, quedando inutilizado para el resto del combate.

A las 2:05 pm, dos tiros del Huáscar impactaron sobre la corbeta chilena Abtao. Uno de ellos penetró el puente, la sala de máquinas y reventó provocando un leve incendio, causando cinco muertos; uno de ellos fue el ingeniero 1.° Juan Mary, quien bajaba del puente cuando un casco de granada lo penetró por la mejilla, perforándole el cráneo. El otro proyectil atravesó el palo mayor y reventó sobre cubierta, matando a cuatro. Uno marino chileno fue decapitado por la bayoneta de su propio rifle, el cual lo tenía colgado en su espalda diagonalmente cuando una pieza del proyectil del Huáscar chocó con el rifle. En total, el Abtao tuvo nueve muertos, siete heridos graves –de los cuales dos fallecieron en la noche y otro al día siguiente– y cinco heridos leves y contusos.

UN SOLO MUERTO

Uno de los últimos tiros del fuerte Bellavista impactó en la cubierta del Huáscar. “A consecuencia de la explosión desapareció el teniente 2.° don Carlos de los Heros, que se encontraba en ese lugar, y fue herido por las asti­llas el marinero alumno de la Escuela de Condestables Alcides Gutiérrez”, escribió Grau en su parte oficial de este combate, quien remitió a Juan de los Heros un fragmento de la bomba que mató a su hijo.

En efecto, el único muerto perua­no en el combate fue De los Heros, de cuyo cuerpo no quedó nada. Según el corresponsal de guerra, Julio Octavio Reyes, se arrió un bote y solo se encontró su gorra, su escapulario del Corazón de Jesús, el taco de una de sus botas y fragmentos de su vestido. Francisco Retes, sargento de la guar­nición del Huáscar y primo de Carlos de los Heros, escribió a su madre que Grau y la marinería lloraron por su muerte.


El Huáscar estuvo en la bahía has­ta las 10 de la noche, cuando avistó al blindado chileno Blanco Encalada, por lo que se tuvo que retirar a Arica. Este fue el final de su expedición antes del combate de Angamos.


Publicado en la revista Vela Verde el lunes 25 de agosto de 1879

1 comentario:

  1. Lo que no queda claro es si el "Huáscar" no udo o no quiso destruir las máquinas resacadoras de agua, pues Antofagasta no tiene agua, aún ahora se trae po tubería desde el río Loa a unos 200 kms de la ciudad.Si hubieran sido destruidas las máquinas resacadoras, el numeroso ejército chileno acuartelado allí habría perecido de sed, y nos habríamos ahorrado muchas batallas.

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