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Ingeniero en Industrias Alimentarias de la Universidad Nacional Agraria La Molina, pero que se dedica a un montón de cosas, como escribir en sus ratos libres. Gusta de política, economía, fútbol, música, entre otros. Hobby principal: investigación histórica, principalmente a la Guerra con Chile, aunque también investiga sobre el desarrollo de las empresas peruanas en la actualidad. Es coautor del libro "La Última Resistencia. La batalla en el Morro Solar de Chorrillos el 13 de enero de 1881". Si desean adquirirlo, escribir al e-mail elinaresm@hotmail.com

sábado, 27 de mayo de 2017

Algunos apuntes sobre Genaro Delgado Parker


Genaro Delgado Parker. Foto: revista Sí N° 48

La tarde del sábado 27, el escritor y periodista Hugo Coya informó del fallecimiento del empresario Genaro Delgado Parker (1929-2017) en las redes sociales. Él fue uno de los empresarios más importantes del siglo XX, pionero en la televisión y el primero en traer al país la telefonía celular; como broadcaster, tuvo éxito en varios programas que él creó o dirigió. Le dio su primera oportunidad en televisión a Mario Vargas Llosa, a Jaime Bayly y a Gisela Valcárcel, entre otros.

El mayor recuerdo que tengo de él es en una llamada en vivo en el programa de César Hildebrandt en 1998, cuando el periodista renunció en vivo y se fue del set (ver video).


La primera vez que escuché de él era un niño. En la década de 1980, el grupo de empresas que lideraba Genaro Delgado Parker era considerado uno de los más importantes del país. Su hermano Héctor era amigo y asesor del presidente Alan García Pérez (1985-1990), su hermano Manuel era el mandamás de RPP y Genaro dirigía Panamericana TV, que en esa época era el más importante del país. En la Encuesta del Poder que anualmente elaboraba la revista Debate (hoy lo hacen Semana Económica e Ipsos), Genaro Delgado siempre aparecía entre los primeros lugares, pero desapareció este siglo así, como decayó su imagen de empresario exitoso.

El escritor Mario Vargas Llosa conoció a Genaro Delgado Parker cuando trabajó para él en radio Panamericana en 1955. El empresario causó buena impresión en el joven escritor, pues lo convirtió en uno de sus personajes de su novela “La Tía Julia y el escribidor” (1977), presentándolo como un empresario progresista, ágil e innovador.

“Gracias al empuje y a la ambición de Genaro, esta pequeña radio para oyentes de cierto nivel se convertiría en poco tiempo en una de las más prestigiosas del país y en el punto de partida de lo que sería con los años un verdadero imperio audiovisual (a escala peruana)… Nos hicimos amigos con Genaro, quien, pese a ser el jefe supremo, hablaba a todo el mundo de una manera campechana y se interesaba por el trabajo de cada cual, por pequeño que fuese”,(1) escribió el Premio Nobel sobre Genero Delgado en su autobiografía “El pez en el agua” (1993), aunque cambió de opinión sobre él en la campaña electoral de 1990.

“Para entonces, Genaro, viejo conocido y amigo, pasaba por un entusiasta de mi candidatura. La noche del lanzamiento de ésta, en Arequipa, el 4 de junio de 1989, nos regaló un millón de dólares en espacios publicitarios, luego de una discusión con Lucho Llosa, en la que éste lo acusó de ambiguo y oportunista en sus operaciones políticas. Genaro me visitaba de tanto en tanto para hacerme sugerencias y contarte chismes políticos; y para explicarme que si en los noticieros y programas del Canal 5 se me atacaba, era culpa de su hermano Héctor, miembro del partido aprista, íntimo amigo y asesor de la presidencia durante el primer año de gobierno de Alan García…. Desde que trabajé con él, como periodista, aún adolescente, en radio Panamericana, había sentido una irremediable simpatía por Genaro, pero siempre tomé con un grano de sal sus declaraciones de amor político. Pues creo conocerlo lo bastante para saber que su gran éxito como empresario se ha debido no sólo a su energía y talento (que tiene de sobra) sino, también, a su genio camaleónico, su habilidad mercantilista para nadar en el agua y el aceite y persuadir al mismo tiempo a Dios y al diablo de que es hombre suyo”, escribió Vargas Llosa en el “El pez en el agua”.

A fines de la década de 1990, comenzó a deteriorarse la imagen de Genaro Delgado Parker por la falta de pago de algunos de sus trabajadores en sus canales de televisión. En la última década se hizo conocida su frase “las deudas viejas no se pagan y las nuevas hay que dejarlas envejecer” (creo que se lo leí en un reportaje en la revista Poder). En la estupenda biografía “Genaro” escrita por Hugo Coya, el empresario señala que esa frase la escuchó en la década de 1940, en un sketch de radio del cómico Juan Pedro Ureta Ojeda. Lo cierto es que las protestas de sus trabajadores impagos fueron muy difundidas este año y una muy peculiar pasó a la posteridad: en plena trasmisión en vivo de Panamericana, se acerca un hombre a la cámara diciendo “Genaro, págame mi plata”.


En mi colección de revistas y diarios, encontré este reportaje de la revista Sí del 25 de enero de 1988, sobre la compra de acciones de Panamericana TV por parte de los hermanos Delgado Parker. La comparto con ustedes.

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